El dolor nos acompaña irremediablemente en etapas de la vida.
Es intrínseco a la propia existencia e inevitable.
Tanto es así que de él podemos extraer en ocasiones un gran aprendizaje. Aunque lamentablemente no siempre el aprendizaje es mayor porque el dolor sea más intenso.
Para conseguir esto debemos ser capaces de mirar más allá de los hechos. Y lo que es más importante, debemos asumir el dolor.
Cuando el dolor aparece hay que tomarlo y hacerlo nuestro, porque desde ese momento nos pertenece.
No se trata de aceptar el dolor, ya que es lógico hacer lo posible para evitarlo. Pero una vez que aparece no hay que verlo como algo externo e insalvable, ya que forma parte de ti.
La asunción es el inicio del camino hacia la liberación.
La negación es la entrada directa a un laberinto sin salida.
Podemos sentir dolor por infinidad de razones, y no existe un dolor más grande o más pequeño, sino más o menos intenso, y ese grado lo marca tú actitud hacia las circunstancias.
El dolor es algo que llega a veces sin avisar y otras veces se ve llegar. Pero lo importante es saber como enfrentarlo, sin temor y demostrar que aunque estemos adolorido por cualquier situación, siempre debemos mostrar una sonrisa y no quedarnos hundidos en el dolor sino salir a flote.
Me gustaMe gusta